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Moisés Cayún Blanco, alumno del Seminario.

El profeta Jeremías 9: 23-24 dice “No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová”.

¿Con la teología se conoce más a Dios? Diría que se profundiza más en la fe. Si me hubieran preguntado quince años atrás que pensaba sobre los Seminarios y la preparación teológica, hubiera respondido que con una buena Biblia de estudio y un buen diccionario bíblico eran suficientes. Pero mientras más ahondaba en el texto bíblico me fui dando cuenta que ese material era insuficiente, ¿Qué más necesitaba? Aparte de una vida de oración, la urgencia de aprender de otros, ya sean de pastores, maestros y escritores.

En su libro ¿Para qué sirve la teología? Alberto Roldan interpreta muy bien de lo que estoy convencido es necesario equilibrar la praxis y la teología. Ante la pregunta ¿qué servicio presta la teología?, él responde que primero sirve a la misión, porque contraponer o pensar que teología y misión son dos polos opuestos es un absurdo, ya que en la práctica de la misión o evangelización surgen de inmediato las inquietudes y las demandantes respuestas, por ejemplo; qué significa Evangelio? ¿Cómo es Dios? ¿Qué significa salvación? ¿Salvado de qué? ¿Qué entendemos por pecado? Frente a estas interrogantes no siempre la respuesta basada en la experiencia nos servirá, por lo tanto teología y misión tiene que ir de la mano. El estudio teológico además nos ayudara a la apologética, 1 Pedro 3:15 dice que debemos estar “siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia” a aquellos que demanden alguna razón o respuesta de nuestra esperanza, pero ¿cómo podremos dar respuesta serias si no conocemos en profundidad nuestra fe? ¿serán suficientes las anécdotas y experiencias? ¿seremos capaces de dar respuestas que no sean aprendidas de memoria, como algunas sectas, si no es en base a una reflexión frente al texto bíblico? Si me preguntan cuántos años se necesitan para conocer cabalmente nuestra fe, diré que no solo es cuestión de años, sino que es necesario vivir la fe en torno a la comunidad eclesial, pero también la fe debe crecer en torno a la Palabra, entendiendo la fe como experiencia, pero también como doctrina. También la teología sirve a la pastoral, y esto es evidente, si un pastor no se preocupa por su preparación bíblica y teológica terminara predicando sólo de experiencias, y quiera o no, cuando suba al pulpito su discurso sobre la salvación, el pecado, el Espíritu Santo, etc. será débil.
El estudio teológico no es sólo teoría, y entiéndase bien, que estudiar en un Seminario no nos hace mejores o peores, sino que buscamos ahondar en nuestra fe, como dice un profesor, “no solo debemos pasar por el Seminario, sino que también el Seminario tiene que pasar por nosotros”.

Para concluir, ¿se conoce más a Dios estudiando en una instancia como el Seminario? Le respondería preguntando ¿conocemos más a Dios estando fuera del Seminario? ¿qué quiero decir con estas preguntas? Que estando en la vida de iglesia se conoce la realidad de la fe, la vivencia, pero que a veces carece de contenido, de igual manera en la preparación bíblica se puede dar lo inverso. Es aquí donde debemos avalar tanto lo uno como lo otro. Lutero decía que “no hay que ladearse ni por un lado del caballo, ni por el otro” las dos cosas son necesarias, sin la una no podremos desarrollar bien la otra.

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